jueves, 2 de mayo de 2013

BIBLIOGRAFÍA


Albrecht, A. y Herrick, CH. (2007). 100 preguntas y respuestas sobre la depresión, España: EDAF.

Chinchilla, A. (2008). La depresión y sus máscaras. Aspectos terapéuticos, Madrid, España: Médica Panamericana.

Le Haye, T. y Sálesman, E. (2004). Como alejar la depresión, la tristeza y el mal genio, Venezuela: Grupo Editorial Latinoamericano.

Polaino-Lorente, A. (1988). Las depresiones infantiles, España: Morata.

Retamal, P. (1998). Depresión, Santiago de Chile: Ed. Universitaria.

Sarason, I. y Sarason, B. (2006). Psicopatología. Psicología anormal: el problema dela conducta inadaptada, México: Pearson Educación.
INTRODUCCIÓN


Es una alteración del ánimo. Es la pérdida de interés o dificultad para experimentar placer en las actividades cotidianas. Esta se acompaña de diversos síntomas psíquicos (tristeza, alteraciones de la concentración y la memoria, etc.) y físicos (deterioro de la libido, anorexia-hiperfagia, etc.). La prevalencia de la depresión es de las más elevadas entre las enfermedades psiquiátricas (Retamal, 1998: p. 9).

 
 
 
 
 

CONCEPTUALIZACIÓN

Según Albrecht y Herrick (2007: p. 51-52), existen diversos tipos de DEPRESIÓN, aunque las características comunes de todos ellos son: el estado de ánimo deprimido o irritable o la pérdida de interés por las actividades placenteras. Entre los diversos tipos de DEPRESIÓN se tienen los siguientes:

v  TRASTORNO DEPRESIVO MAYOR.

v  TRASTORNO DISTÍMICO.

v  TRASTORNO AFECTIVO ESTACIONAL.

v  DEPRESIÓN BIPOLAR.

v  OTROS TRASTORNOS DEPRESIVOS.
 

 
La DEPRESIÓN MAYOR también recibe los nombres de DEPRESIÓN ATÍPICA, MELANCÓLICA O POSPARTO.
Los síntomas de la DEPRESIÓN ATÍPICA suelen ser el aumento de apetito, sensibilidad al rechazo y sensación de pesadez en las extremidades.
En el caso de la DEPRESIÓN MELANCÓLICA los síntomas comunes son sueño excesivo, pérdida de apetito y lentitud psicomotora. En este tipo de depresión también se presenta un fenómeno llamado VARIACIÓN DIURNA DEL ESTADO DE ÁNIMO,  que consiste en sentirse mucho peor por las mañanas, con alguna mejora del ánimo por la tarde.
La DEPRESIÓN MAYOR y el TRASTORNO DISTÍMICO son las formas más comunes de depresión. El Trastorno Distímico es más crónico y se caracteriza por una tristeza persistente casi todos los días y durante al menos dos años.
En el caso del TRASTORNO AFECTIVO ESTACIONAL, los trastornos son iguales que en el Depresivo Mayor, pero se presentan exclusivamente en una estación del año, la cual suele ser el invierno.
La DEPRESIÓN BIPOLAR es la fase depresiva de un trastorno llamado TRASTORNO BIPOLAR, en el cual el estado de ánimo varía repentinamente de la tolerancia a la agresión o de la tranquilidad a la histeria.
En general todos los tipos de depresión responden tanto a la TERAPIA POR MEDICACIÓN, como a la TERAPIA CONVERSACIONAL  (Albrecht y Herrick, 2007: p. 51-52).

EPIDEMIOLOGÍA



La correcta información epidemiológica es  fundamental para el establecimiento de medidas preventivas, tanto en la psiquiatría como en la psicología. Mediante la Epidemiología se estudia la distribución de una enfermedad dentro de la población y se intenta explicar las variaciones de distribución encontradas, relacionándolas con circunstancias humanas y ambientales.

Las causas que generan la depresión no se encuentran determinadas con toda precisión, pero se está investigando desde diferentes perspectivas. La importancia del estudio epidemiológico de la depresión, radica en que se logren conocer los factores de riesgo asociados a su aparición, para esclarecer las causas de la misma y sugerir estrategias de intervención preventiva (Polaino-Lorente: p. 219-220).




 
 

 
 
 

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA DEPRESIÓN


La depresión no es cosa nueva, la historia  y la literatura indican que es tan antigua como el hombre. Se afirma que El libro de Job es uno de los libros más antiguos conocidos. Este libro nos presenta a un personaje, que por las desgracias que le ocurrieron, es afectado de una fuerte depresión que le hace exclamar: “Al llegar la noche pienso: ¿Cuándo llegará el día? Y al llegar el día me pongo a desear: ¿Cuándo llegará la noche? Mis noches están llenas de inquietudes y mis días mueren sin esperanza […].

 

Ya Hipócrates (famoso médico griego del año 460 a. de Jc.) describía la depresión con suficiente detalle. Otro notable médico griego, Arteo, del siglo II, describió a los pacientes con depresión como “personas tristes y desanimadas, se muestran perturbados y sufren de insomnio. Si las condiciones que lo causan persisten, se quejan de mil pequeñeces y expresan deseos de morir”.

 

Los diagnósticos de depresión que aparecen en los libros más antiguos de medicina concluyen, de manera general, que los síntomas comunes de esta enfermedad son muy parecidos a los actuales: Genio abatido, triste, desalentado, autocastigo, insomnio, autodegradación, deseos de morir, agitación, desasosiego interior, pérdida de peso, pérdida de apetito e insomnio.

Lo grave es que después de 2,500 años, perduran los mismos síntomas de la depresión y casi en las mismas condiciones de incapacidad para curarla (Le Haye, T. y Sálesman, E.,2004: p. 6-8).

TIPOS DE EVALUACIÓN


Este aspecto se plantea considerando a la depresión, de manera general,  como un problema de conducta. En la búsqueda del diagnóstico y recepción del tratamiento apropiado para los problemas de salud mental existen varios obstáculos: a) Resistencia a buscar ayuda, b) Desconfianza y miedo al personal de salud mental, c) Falta de dinero para pagar servicios de salud mental y d) Diagnóstico exagerado o equivocado.

 

Los principales métodos empleados para evaluar la conducta en los ambientes clínicos incluyen las entrevistas, las pruebas de inteligencia, las pruebas neuropsicológicas y la evaluación de la conducta y la personalidad.

A pesar de que hay acuerdos en la necesidad de desarrollar formas válidas para caracterizar a los individuos, los psicólogos clínicos no logran ponerse de acuerdo en cómo lograr este objetivo de la mejor manera.

Debido a que ningún instrumento de evaluación se considera infalible, la evaluación casi siempre se realiza en más de una forma, con el objeto de que permita una descripción más completa y exacta del individuo (Sarason, I. y Sarason, B., 2006: p. 137). 

CONCLUSIONES

La DEPRESIÓN es uno de los mayores desafíos para la medicina moderna. Actualmente se encuentra entre las 5 causas de discapacidad en el mundo y se prevé que será la primera o la segunda en los próximos diez años. La depresión es un padecimiento con una alta incidencia y prevalencia en la población general. El paciente que la padece sufre gran malestar, disminución de su calidad de vida, mayor morbimortalidad (como indicador estadístico relativo a las causas de muerte, en una población o determinado grupo de personas), repercusiones sociofamiliares, laborales, conyugales, etc.

 

En el proceso de  investigación e intervención de este padecimiento, a veces se tienen apreciaciones complejas y heterogéneas de los temas, debidos al posible riesgo de confusión semántica, doctrinal o epistemológica.

La confusión semántica se manifiesta cuando no se sabe si se está tratando con un síntoma, síndrome, sentimiento anímico normal, enfermedad primaria o enfermedad secundaria.

Este aspecto también lo complican las diferentes influencias sobre el enfermo, tanto internas como del medio ambiente externo.

Desafortunadamente la depresión no es siempre bien diagnosticada y con frecuencia inadecuadamente tratada. Las fronteras con la normalidad no siempre están claras (Chinchilla, 2008: p. 375).

La integración de lo biopsicosocial con lo etiológico (descripción del agente causante de la enfermedad), clínico (diagnóstico de una situación patológica) y terapéutico (medios para la curación o alivio de la enfermedad o sus síntomas) no es fácil.

Tampoco es difícil si como clínico se forja, obligadamente,  el abordaje psicólogo-paciente, de forma, tanto antropológico, como biológica.

Es importante intentar ENTENDER y COMPRENDER POR MOTIVOS, Y EXPLICAR POR CAUSAS,  el enfermar DEPRESIVO.

La guía que debe orientar nuestro actuar, en ese mundo de relación psicólogo-paciente, es la elaboración precisa de una HISTORIA CLÍNICA y la aplicación de los conocimientos, profundos, arbitrados y actualizados en el ACTO TERAPEÚTICO de manera totalmente integrada.

Dicho en otras palabras, es importante prepararse con suficiencia para lograr ser un buen clínico y terapeuta a la vez, pues la HISTORIA CLÍNICA bien hecha es el mejor acto psicoterapéutico y la TERAPEÚTICA ELEGIDA Y APLICADA CON PRESICIÓN, su complemento siempre necesario (Chinchilla, 2008: p. 375).